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intención

Ya cruzaste la línea que trazaste

@calmkoa Narrated by Adele Rolling 2:26 28 shots

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Estás parado en una vida que una versión más joven de ti habría llamado llegar. Es una frase extraña de leer a esta hora y sin embargo es cierta. La ventana está gris y ordinaria. Hay café. Nada en la habitación se anuncia a sí mismo, y ese es justamente el punto de lo que sigue.

Un radiador que hace tictac mientras se calienta. Las llaves donde las dejaste. Esa particular chatura de la luz temprana sobre una pared lisa. En algún lugar más abajo, una puerta, después pasos, después nada. El día todavía no ha empezado a pedirte nada.

Una vez trazaste una línea y te dijiste que cruzarla se sentiría como algo. La cruzaste. Se sintió como un martes cualquiera. La razón no es falta de gratitud, y llamarlo así nunca le ha servido a nadie: la mente reajusta su punto de referencia a lo que sea que es verdad ahora mismo, rápido y por completo, lo que significa que en el momento en que llega algo deseado deja de registrarse como deseado y empieza a registrarse como normal. Cada meta que alguna vez alcanzaste fue absorbida en cosa de dos semanas. Eso es el mecanismo funcionando exactamente como está diseñado, y por eso la línea sigue moviéndose sin importar qué tan rápido corras hacia ella.

Probá la pregunta desde el otro lado. En vez de preguntarte qué es lo que todavía falta, preguntate qué tenés que alguna vez quisiste de verdad, y dejá que la respuesta honesta llegue sin discusión de por medio. Esa lista es más larga que la otra y casi nunca la leés. No es porque sea falsa, es porque un deseo satisfecho se queda callado y uno insatisfecho sigue hablando, así que la voz más fuerte en tu cabeza es una muestra permanentemente sesgada. Dale espacio a las voces calladas y el día cambia de peso.

Así que hoy, nombrá una. En voz alta o en un papel, una cosa que tenés ahora mismo y que alguna vez le describiste a alguien como la meta. No una lista de gratitud, no una práctica, no un hábito para mantener. Una, hoy, dicha con claridad, porque la idea es notarla una vez y no programar el notarla para siempre.

Estás viviendo dentro del deseo cumplido de alguien y resulta que ese alguien sos vos. Eso no significa que dejes de querer cosas. Significa que el querer nunca fue la parte que faltaba.