intención
Construyo algo que es mío
@restfulriver Narrated by Nina Good 2:07 27 shots
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Alguien a quien no conozco de nada está usando lo que hice. No por favor, no porque yo lo pidiera. Lo encontró, hizo lo que esa persona necesitaba, y esa es la transacción entera. Algo que construí salió y funcionó sin que yo estuviera al lado explicando para qué servía. La única respuesta sensata es ir y hacer el siguiente.
Un mensaje corto en la pantalla, de una persona desconocida. Cuatro líneas, sin adornos, mejor que con adornos, porque no había ninguna razón en el mundo para tanta generosidad. Lo he leído más veces de las que voy a admitir. Debajo, un cursor parpadea en un archivo vacío.
Durante una temporada larga hacía cosas en privado y no se lo contaba a nadie, y a eso lo llamaba tener nivel de exigencia. Estaba más cerca de tener un buen escondite. Mientras el trabajo no se veía no se podía juzgar, y un trabajo que no se puede juzgar tampoco puede mejorar, así que cambiaba todo lo que había que ganar por la comodidad de no equivocarme nunca a la vista de nadie. Por dentro se sentía como modestia. Por fuera lo mantenía todo pequeño, y lo pequeño era el precio que pagaba sin ver nunca la factura.
Decirlo en voz alta no es presumir. Es dejar que la cosa exista en algún sitio que no sea detrás de mis ojos, donde la realidad pueda alcanzarla y corregirla. Cada trabajo que he terminado mejoró en el momento en que otra persona pudo verlo, y ninguno mejoró durante los meses que pasé puliéndolo en silencio a oscuras. La respuesta de los demás no es la tarifa que se cobra por terminar. Es lo único que hace que el siguiente sea mejor que este.
Así que hoy le cuento a una persona lo que estoy haciendo. En voz alta, con palabras llanas, sin ninguna disculpa por delante y sin encogerlo antes para que nadie pueda acusarme de tomármelo en serio. Una persona es el requisito. La cuenta no es el punto. El punto es moverlo de un sitio perfectamente seguro y completamente inútil a un sitio donde un ser humano pueda responderle.
Mío, real y al alcance de otras personas. Ninguna de esas tres cosas necesitaba que fuera grande primero, y aguantar esperando lo grande es exactamente como una cosa se queda sin ninguna de las tres. Lo pequeño y real le gana a lo grande e imaginario.