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intención

Estoy firme para quienes cuentan conmigo

@morningmatatu Narrated by Frank York 2:59 31 shots

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Estoy con ellos y estoy de verdad aquí. No a medias, no terminando otra cosa en mi cabeza mientras mi cara escucha. Presente, en la habitación, para lo que resulte que traiga esta hora corriente. Esto es lo que quiero que se me dé bien más que cualquier otra cosa de las que ya se me dan, y es la única que nadie va a anotar en ningún sitio ni me va a reconocer.

Hay una conversación ocurriendo a la altura de las rodillas y me he agachado para estar en ella. Me están explicando algo con un detalle enorme, nada de ello es urgente, y no lo estoy acelerando ni llevando hacia un final. Esta hora no tiene que ir a ningún otro sitio. He dejado de mirar cuánto llevamos.

Ha habido temporadas en las que estaba en la habitación y en otro sitio al mismo tiempo, y creo que se notó aunque nunca se dijera en voz alta. La atención no es invisible. La gente siempre lo nota, y normalmente decide algo sobre sí misma en vez de algo sobre ti, que es la parte que debería helarme la sangre. Alguien a quien escuchas a medias no concluye que estás ocupado. Concluye que es aburrido. No quiero ser alguien que estuvo técnicamente presente en esto. No se van a acordar de que yo tenía cosas que hacer. Se van a acordar de si levanté la vista.

Lo que puedo ofrecer no es paciencia infinita, porque nadie la tiene y fingir lo contrario solo me hace peor cuando se acaba. Es atención, en cantidades concretas y con límite, entregada entera. Diez minutos de verdad valen más que una noche entera de estar cerca, y la razón es bastante simple. Nadie se acuerda de la cercanía. Se acuerdan de haber sido lo único que había en la habitación. La calidad de la atención gana a la cantidad de horas, que es una noticia francamente buena, porque las horas son justo lo que no tengo. Diez minutos en los que no existe nada más son una sustancia completamente distinta de una noche pasada al alcance del oído.

Así que hoy el teléfono se va a otra habitación durante los primeros diez minutos que estemos juntos. No la noche entera, y no una regla tan ambiciosa que el jueves ya la haya roto y para el fin de semana haya abandonado la idea en silencio. Diez minutos, sin nada compitiendo por mí. Con límite y real gana a ilimitado y teórico todas las veces, y prefiero prometer poco y cumplirlo de verdad.

Esta es la parte que van a recordar, y está hecha de horas corrientes exactamente como esta. No de las vacaciones. De esto. Aquí estoy para ello.