intención
Salgo antes de que empiece el día
@mangoseason Narrated by Chuck Goode 2:29 32 shots
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Estoy fuera y el día todavía no ha empezado a pedirme nada. El aire hace lo que hace el aire temprano. Llegué aquí antes que él, y eso es todo lo que me propuse conseguir esta mañana. Es un listón bajo y cambia todo lo que viene después. Hace diez minutos estaba horizontal y sin convencerme. Ese hueco entre no convencerme y estar fuera es la única parte que hacía falta gestionar. El orden del día es una de las pocas partes que de verdad me toca a mí colocar.
No hay nadie salvo una persona paseando un perro, y ninguno de los dos tiene prisa. Ya tengo los zapatos un poco mojados. La luz es de esa clase plana y sin prisa que dura unos veinte minutos y luego no vuelve en todo el día. En algún sitio muy lejos una furgoneta da marcha atrás. Todavía no he mirado una pantalla y se nota.
Casi todas las mañanas voy directo de la cama a la pantalla, y el día me tiene a mí antes de que yo me tenga. Sé exactamente lo que eso cuesta y lo he hecho igual, cientos de veces, cosa que merece decirse claro en vez de adornarse. La primera entrada que recibo da forma a todo lo que viene después, y yo había estado entregando esa decisión a lo que hubiera llegado por la noche desde gente que no me conoce y no está pensando en mí. Eso no es poca cosa para regalarla. La regalé por defecto y no por elección, que es como se regalan casi todas las cosas. Nunca dejaría que un desconocido marcara el tono de mi día entero, y luego dejaba que una pantalla llena de ellos hiciera exactamente eso cada mañana.
Diez minutos fuera primero cambian la forma del día entero, y no porque arreglen nada. Funciona porque llegué yo antes que él. El orden importa más que la cantidad. Un día que empiezo en mis términos y un día que empiezo en los de otro contienen exactamente las mismas horas y se sienten como dos vidas completamente distintas, y la diferencia entre ambos se decide dentro de los primeros diez minutos. Eso es un retorno absurdamente bueno por diez minutos, y está disponible mañana.
Así que esta noche los zapatos van junto a la puerta. Mañana, diez minutos, antes del teléfono. Ese es el plan entero y cabe dentro de cualquier mañana que vaya a tener de verdad, incluidas las malas. Estoy quitando la decisión la noche antes, porque a la versión de mí de las seis de la mañana nunca se le debería haber pedido tomarla. La fuerza de voluntad es un mal plan. Los zapatos junto a la puerta son uno bueno. La decisión se toma esta noche, mientras sigo siendo yo quien la toma.
El día ya puede quedarse conmigo. Llegué yo primero, y pienso seguir llegando primero.