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Ejercicio

Flexibilidad y movilidad: ¿cuál es la diferencia y cuál necesitas tú?

Suenan a lo mismo, pero no lo son. Conocer la diferencia te ayuda a entrenar con más cabeza, moverte con más soltura y sentir menos rigidez en tu día a día.

Una persona estirándose con suavidad sobre un tapete de yoga en una habitación luminosa y tranquila cerca de una ventana.

Photo by bruce mars on Unsplash

Consejos rápidos

  • Entra en calor antes de estirar cualquier cosa.
  • Mueve las articulaciones por todo su rango cada día.
  • Mantén los estiramientos estáticos unos treinta segundos.

Tócate los dedos de los pies y habrás puesto a prueba tu flexibilidad. Baja al suelo a jugar con un niño y levántate sin usar las manos, y habrás puesto a prueba tu movilidad. Las dos se superponen, pero no son gemelas, y perseguir una cuando necesitas la otra es una razón común por la que la gente sigue rígida por mucho que se estire.

Vamos a aclararlo con sencillez, porque la diferencia cambia lo que en realidad deberías hacer.

Dos palabras, dos tareas

La flexibilidad es cuánto puede estirarse un músculo. Es la longitud pasiva disponible en tus tejidos blandos: los músculos, tendones y ligamentos alrededor de una articulación. Cuando mantienes un estiramiento de los isquiotibiales y sientes ese tirón, estás trabajando la flexibilidad.

La movilidad es qué tan bien se mueve una articulación a través de todo su rango, bajo tu propio control. Incluye la flexibilidad, pero le suma fuerza, coordinación y estabilidad. La flexibilidad es hasta dónde puedes llegar. La movilidad es qué tan bien puedes llevarte hasta ahí y volver, con control todo el camino.

Aquí está la parte que confunde a la gente. Puedes ser flexible y aun así tener poca movilidad. Una persona podría tener mucha longitud en un músculo cuando otra le mueve la pierna, y sin embargo no ser capaz de levantar esa misma pierna alto por sí sola. El rango está ahí. El control para usarlo, no. El movimiento de la vida real (levantarte del suelo, alcanzar un estante alto, girarte para revisar el punto ciego) todo se apoya en la movilidad.

Por qué vale la pena prestarle atención

Una buena movilidad, sin hacer ruido, lo hace todo más fácil. Según la Cleveland Clinic, una mejor flexibilidad y rango de movimiento te ayudan a moverte con menos esfuerzo, sentir menos rigidez, mantener mejor postura y reducir tu riesgo de lesión. El estiramiento activo incluso puede ayudar a los adultos mayores a mejorar su equilibrio, algo que importa muchísimo para mantenerte firme y con confianza sobre tus pies con el paso de los años.

El rango de movimiento también tiende a encogerse con la edad si no lo cuidas. Eso no es una sentencia de perdición, es una invitación. Las articulaciones están hechas para moverse, y el movimiento es en gran parte lo que las mantiene sanas. La rigidez muchas veces responde al uso constante y suave, más que al reposo.

Cómo desarrollar cada una

Como son distintas, responden a cosas distintas.

Para desarrollar la flexibilidad, en su mayoría estiras y mantienes. La Mayo Clinic sugiere estirar los principales grupos musculares al menos dos o tres días a la semana. Primero entra en calor con cinco a diez minutos de actividad ligera, porque estirar un músculo frío tiene más probabilidades de provocar un tirón. Ve entrando en cada estiramiento hasta sentir un jalón suave, no dolor, y mantenlo unos 30 segundos, repitiendo de dos a cuatro veces por lado. Lento y constante. Sin rebotes.

Para desarrollar la movilidad, mueves la articulación de forma activa a través de su rango. Aquí entra el movimiento dinámico:

  • Círculos lentos y controlados con los brazos y las piernas.
  • Desplantes suaves con un estiramiento o un giro.
  • Gato-vaca y otros movimientos de la columna.
  • Sentadillas profundas y con apoyo en las que bajas y subes.
  • Rotaciones de hombros y giros de cuello hechos con intención.

La diferencia en cómo se siente es la pista. El trabajo de flexibilidad es en su mayoría quieto. El trabajo de movilidad se mantiene en movimiento. Una buena rutina suele tener algo de ambos: movimiento dinámico para entrar en calor y preparar tus articulaciones, y estiramientos más largos al final para mantener la longitud en los músculos.

Una forma sencilla de empezar

No necesitas un programa. Necesitas unos minutos casi todos los días.

  1. Antes de la actividad, haz un par de minutos de movimiento dinámico suave (círculos, balanceos suaves, unas cuantas sentadillas lentas) para despertar las articulaciones.
  2. Después de la actividad, cuando los músculos estén tibios, mantén algunos estiramientos estáticos en las zonas que sientas más tensas. Las caderas, los isquiotibiales, los hombros y la parte alta de la espalda son culpables comunes, sobre todo si pasas mucho tiempo sentado.
  3. Presta atención a qué zonas se resisten. La rigidez es información sobre dónde invertir tus minutos.
  4. Hazlo suave y con regularidad. Un poco casi todos los días le gana a una sesión agresiva de vez en cuando.

Una advertencia honesta: no fuerces el rango. Si un estiramiento es punzante, te pellizca o hace doler una articulación, afloja. Y si dejas de estirar, el rango que ganaste tiende a desvanecerse, así que piensa en esto como mantenimiento, no como un arreglo de una sola vez.

Cuándo consultar con alguien

La mayor parte de la rigidez es común y responde bien al movimiento suave. Pero no toda. Si tienes artritis, una lesión pasada, dolor articular que empeora, entumecimiento u hormigueo, o una pérdida repentina de rango, habla con un médico o un fisioterapeuta antes de forzarlo. Un terapeuta puede decirte qué limitaciones es seguro trabajar y cuáles necesitan cuidado primero, y puede darte una rutina hecha para tu cuerpo en lugar de una genérica.

Moverte bien no se trata de volverte contorsionista. Se trata de conservar la libertad fácil y nada extraordinaria de hacer lo que tu día te pide, durante mucho tiempo.

Fuentes

Antes de irte: una nota sobre el cuidado

Keep Calm ofrece herramientas educativas y gratuitas de autoayuda. Esto no es consejo médico, diagnóstico ni terapia, y no sustituye la atención profesional. Si algo aquí resuena como algo más que el estrés cotidiano, buscar a un profesional es un paso firme y sensato.

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