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Negocios
Qué cobrar cuando lo hiciste tú mismo
Calcular cuánto cobrar por algo que hiciste es pura aritmética: materiales, tus horas, una parte de los costos fijos, redondeando hacia arriba. Pon el precio con tus propios números, no con tus nervios, y págate una tarifa que aceptarías de un desconocido. Si el número te incomoda un poco, casi siempre está cerca de ser el correcto.
La primera frase que le mandas a un cliente enojado
La primera frase que le envías a un cliente molesto tiene que nombrar lo que salió mal, con las palabras del cliente, sin ninguna defensa de por medio. Responde en menos de un día y luego di qué vas a hacer y para cuándo. Nombrar el problema con precisión es lo que detiene la escalada, y una fecha que cumples es lo que retiene al cliente.
Las primeras diez personas a las que contarle lo que acabas de hacer
Anota a diez personas que ya saben de lo que eres capaz y escríbeles una por una, con una oferta y el precio en la primera línea. Diez mensajes cortos casi siempre le ganan a un lanzamiento: quien ya confía en ti se salta la parte de decidir si eres real.
Lo que cero ventas te dice en realidad
Cero ventas es información, no un veredicto. Casi siempre es una de cuatro cosas: la vio muy poca gente, la vio la gente equivocada, no entendieron qué era en cinco segundos, o el precio no cuadró. Y se prueban en ese orden.
Cómo describir tu propio trabajo sin morirte de vergüenza
Describe lo que haces igual que describirías el trabajo de una amiga: qué es, a quién le sirve, cuánto cuesta. La vergüenza viene de proclamar en lugar de contar, así que di una frase verdadera, para, y deja que la otra persona haga la segunda pregunta.
Tu primera contratación son cuatro horas a la semana, y la primera oportunidad de alguien
Tu primera contratación son de cuatro a ocho horas pagadas a la semana de la tarea que peor haces, entregadas a alguien para quien esto es una primera oportunidad. Paga el día que prometiste y di su nombre ante quien podría darle trabajo después, porque una primera oportunidad compra un cuidado que el dinero no alcanza a comprar.
El proyecto paralelo que primero se paga solo
Antes de que un proyecto paralelo reemplace tu sueldo, que la primera meta sea cubrir sus propios costos mensuales: hosting, materiales, comisiones. Un proyecto que se paga solo deja de competir con tu renta, y eso te compra los años que necesita la versión más grande.
El lanzamiento tranquilo: publicar sin cuenta regresiva
Un lanzamiento es el día en que se lo cuentas a la gente, no una función que tengas que ganar: elige una fecha, escribe una sola frase y cuéntalo en tres lugares donde tu gente ya está. Los lanzamientos tranquilos son fáciles de repetir, y repetir es la parte que funciona.
Las tres cosas que no vas a construir este año
Escribe las tres cosas que no vas a construir este año, ponle fecha a la lista y déjala donde puedas verla. Un negocio pequeño se atasca mucho más seguido por tener demasiadas buenas ideas que por tener muy pocas, y un no con nombre protege lo que ya prometiste.
Escribe tu línea de parada antes de necesitarla
Decide hoy qué te diría que hay que cerrar: un número, una fecha y un límite que no vas a cruzar. Una línea de parada escrita mientras estás en calma significa que nunca tomas esa decisión en una mala semana, y suele ser justo lo que te permite seguir.